UNA VIDA SIN UN PERRO, ES UN ERROR

"LA GRANDEZA DE UNA NACIÓN Y SU PROGRESO MORAL PUEDE SER JUZGADO POR LA FORMA EN QUE SUS ANIMALES SON TRATADOS."
Mahatma Gandhi

NO USES PIROTECNIA

NO USES PIROTECNIA
Por favor, no usen pirotecnia. Los "cuetes" nos asustan, nos hacen mucho mal a nuestros oídos, nos desorientan y son la causa de que muchos perros y gatos se pierdan entre diciembre y febrero. Lo mismo les ocurre a otros animales, como las aves. Pensá en nosotros y en los múltiples problemas que pueden causar los fuegos artificiales. NO USES PIROTECNIA. Gracias. PD: Ah... Ponele chapita con número de teléfono a tu perro. Para esta época hay muchos perros perdidos a causa de la pirotecnia, por favor, si ves alguno no sigas de largo, ayudalo a encontrar a su familia.

sábado, 28 de mayo de 2011

Escondidas



Hola, diario. Ayer nos pegamos un susto tremendo. Noto que a Néstor le gusta mucho esconderse y aparecer cuando a él se le antoja. A veces, Pablo descubre su ausencia y comienza a llamarlo por todos lados. El muy turro no aparece y lo tiene al pobre una hora buscándolo. Cuando él lo dispone, aparece lo más campante, desperezándose, como si nada hubiera ocurrido. Sé que Pablo lo quiere ahorcar cuando pasa eso, pero termina alzándolo y moliéndolo a besos.
Ayer volvió a hacer lo mismo. Sólo que estuvo toda la tarde buscándolo. Yo creo que se lo hace a propósito, porque los gatos tienen algo de zorro. Mi olfato lo descubre inmediatamente, pero yo no soy buchón*, así que no digo nada. Me da lástima por Pablo, pero tengo la excusa perfecta: no tengo manos ni dedos como para señalar dónde está. Pobre Pablo. Hasta revisó en los lugares más insólitos, como cacerolas y cajas de zapatos. También fue a preguntarles a los vecinos si no lo vieron por ahí. No hubo caso. Finalmente me dio lástima y decidí convertirme en un delator. Sin dedos, pero con mi hocico, le señalé a Pablo dónde estaba el muy sinvergüenza. Dormía profundamente adentro de una de sus valijas. Una vez más, pensé que Pablo le gritaría "gato desconsiderado", como mínimo. Pero no. Sonrió, lo abrazó y le llenó la panza de besos.
Hay bichos con suerte.


*Alcahuete.

martes, 24 de mayo de 2011

Regalitos



Hola, diario. Finalmente, Pablo decidió regresar. Ya estaba pensando en que se había fugado de mí. Volvió con sus valijas* repletas una vez más. También está más bronceado, por lo que supongo que estuvo de vacaciones. Cada vez que esto ocurre tengo una gran contradicción. Por un lado, tengo ganas de enojarme con él por haberme dejado tantos días, aunque no puedo contener la emoción y lloro de felicidad y no puedo parar de lamerle la cara cuando entra. Es que mientras no está no la paso mal. Parece que la ausencia definitiva de Saúl obliga a que Tina ya no pueda venir a quedarse conmigo, pero se queda a vivir conmigo esos días Melódica, la sobrina de Pablo e hija de Mariela. Casi casi que se vuelve más divertido. Es más joven que Pablo y me hace jugar muchísimo. Nos re-cagamos de risa todo el tiempo. Andamos en pantuflas por la casa, vemos todas las películas que podemos y me deja lavar los platos de comida con la lengua. Y además de todo eso, me deja dormir a su lado y me abraza. Lo pasamos genial.
Pero a pesar de todo, no puedo evitar extrañar* a Pablo. Es como que me falta su olor, entonces a veces me robo alguna de sus medias* y me la llevo a alguno de mis rincones exclusivos.
Pero lo más divertido de los regresos de sus viajes, es el ritual de la valija. Sé muy bien que dentro de esa valija enorme hay un regalo para mí. Entonces, entre mi desesperación por abrazarlo se mezcla mi ansiedad por saber qué hay ahí adentro para morder, comer o jugar. Tengo ganas de morderla toda y meter el hocico lo más hondo que puedo hasta encontrar aquello que es para mí, que es la prueba del amor incondicional de mi mejor amigo.
Esta vez me trajo dos regalos. Lo primero que encontré fue una pelota cachirula con forma de perrito. Pensé: "un mal gusto incontrolable para hacer regalos". La arrojó como para que la fuera a buscar, pero la ignoré completamente, que vaya a buscarla él con sus dientes tan poco puntiagudos. Seguí buscando y encontré EL regalo. Trajo algo precioso para mí y para Néstor: dos platos de comida llenos de dibujitos. El mío, estaba decorado con perros de distintas formas y tamaños, todos sonrientes. El de Néstor, lógicamente, tenía gatos, también contentos, mostrando todos sus dientes parejos. Ahora se suma otro motivo para tener ganas de comer a cada momento. Tengo un plato especial, con dibujos especiales, comprado con un cariño especial. Soy un perro con suerte.

*maletas.
*echar de menos.
*calcetines.
video