Hola, diario. No dejo de sorprenderme con el pibe Néstor. Es tan diferente a Zsá Zsá... Me da besitos todo el tiempo y tiene un trastorno obsesivo-compulsivo por la limpieza. Cuando se pone a jugar y a explorar el mundo se ensucia como cualquier chico. Bueno, él no se hace problema. Pero cuando pone pausa a su hiperquinético temperamento juvenil, se sienta y comienza su laaaaaaarga tarea de aseo corporal. Puede pasar muchos minutos limpiando cada milímetro de su cuerpito con su áspera lengua. No soporta la suciedad. Hasta no quedar completamente bañado, no para. Quise ayudarlo y le di un solo lengüetazo como para limpiarlo. Me miró indignado y comenzó otra vez la tarea, pero ahora para limpiarse mi saliva. También me di cuenta de que cuando Pablo lo agarra y lo mimosea un rato, él permite todo pero luego, con su lengüita, se limpia todas las partes de su cuerpo donde Pablo lo tocó. Dejame de hinchar... es un obsesivo. ¿Serán así todos los gatos?
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jueves, 6 de enero de 2011
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