UNA VIDA SIN UN PERRO, ES UN ERROR

"LA GRANDEZA DE UNA NACIÓN Y SU PROGRESO MORAL PUEDE SER JUZGADO POR LA FORMA EN QUE SUS ANIMALES SON TRATADOS."
Mahatma Gandhi

NO USES PIROTECNIA

NO USES PIROTECNIA
Por favor, no usen pirotecnia. Los "cuetes" nos asustan, nos hacen mucho mal a nuestros oídos, nos desorientan y son la causa de que muchos perros y gatos se pierdan entre diciembre y febrero. Lo mismo les ocurre a otros animales, como las aves. Pensá en nosotros y en los múltiples problemas que pueden causar los fuegos artificiales. NO USES PIROTECNIA. Gracias. PD: Ah... Ponele chapita con número de teléfono a tu perro. Para esta época hay muchos perros perdidos a causa de la pirotecnia, por favor, si ves alguno no sigas de largo, ayudalo a encontrar a su familia.

martes, 22 de diciembre de 2009

Compañero mayor


Hola, diario. Pablo hizo que aparezcan en mi vida dos personas fundamentales para mí. Son sus padres. Los adoro y cada vez que los veo me enloquezco. Una vez hasta me piyé* de la emoción. Saúl viene a casa varias veces a la semana. Es que hay días en los que Pablo tarda mucho en volver del trabajo, entonces él llega a casa, con la tranquilidad de siempre, me hace unos mimos y salimos a caminar. Me habla y me cuenta cosas que no entiendo bien, pero se queda varias horas conmigo. Parece que lo pasa bien porque hay días en los que no se quiere ir. Empieza a caer el día, me da una última vueltita y recién entonces se va. Y creo que no sabe que lo hace sólo unos minutos antes de que Pablo regrese.
Por otra parte, tuve que acostumbrarme a su ritmo. No es como nosotros, que vamos de un lado a otro apurados. Pablo siempre tiene cosas que hacer. Saúl se mueve mucho más lento, más calmo y aparenta no tener ningún problema, sólo un pequeño dolor en un brazo (me di cuenta). Tampoco puedo contar con él para tirarme al piso a luchar, pero nos divertimos mucho igual. Yo le hago siempre el gesto de "agarrame", con las patas delanteras y el pecho apoyados a ras del suelo, el cuarto trasero levantado y el rabo moviéndose acompasadamente. Luego empiezo a dar vueltas como loco como para que me atrape. El pobre santo no puede... ¡Y encima me lo explica! Un amor. Pero se muere de risa cuando hago eso.
Luego, mientras lee el diario, me acaricia suavemente con sus manos huesudas, pero repletas de un amor acumulado con los años. Siento que, con cada una de esas caricias y esas palabras sencillas que me dice y que trato de comprender, Saúl me regala un poco de vida. Su mirada y su sonrisa son tesoros que siempre voy a guardar en mi memoria (que es mucha).

* Hacer pis.

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