UNA VIDA SIN UN PERRO, ES UN ERROR

"LA GRANDEZA DE UNA NACIÓN Y SU PROGRESO MORAL PUEDE SER JUZGADO POR LA FORMA EN QUE SUS ANIMALES SON TRATADOS."
Mahatma Gandhi

NO USES PIROTECNIA

NO USES PIROTECNIA
Por favor, no usen pirotecnia. Los "cuetes" nos asustan, nos hacen mucho mal a nuestros oídos, nos desorientan y son la causa de que muchos perros y gatos se pierdan entre diciembre y febrero. Lo mismo les ocurre a otros animales, como las aves. Pensá en nosotros y en los múltiples problemas que pueden causar los fuegos artificiales. NO USES PIROTECNIA. Gracias. PD: Ah... Ponele chapita con número de teléfono a tu perro. Para esta época hay muchos perros perdidos a causa de la pirotecnia, por favor, si ves alguno no sigas de largo, ayudalo a encontrar a su familia.
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martes, 6 de marzo de 2012

Pequeño tratado sobre el pis


Hola, diario. Pasan los años y sigo sin entender algunas actitudes y costumbres de los seres humanos. Algo que me preocupa de Pablo es cómo no puede disfrutar del placer de hacer pis varias veces y en distintos lugares. Siempre veo que hace pis de un saque, en el mismo lugar: el inodoro de casa. No es la forma. El pis hay que administrarlo. De ese modo se disfruta más y le hacés saber a todos los del barrio y posibles visitantes que ése es tu territorio y no estás dispuesto a cederlo tan fácilmente. Yo sé que él a veces se cansa cuando me saca a pasear, porque -modestamente- soy un perfecto administrador del contenido de mi vejiga. Tiene que durar todo el paseo, y en ese sentido, Pablo sabe respetar mi derecho adquirido y me hace pasear por lo menos dos manzanas o veinte minutos de plaza. Y por otra parte, soy muy selectivo con los árboles que voy a piyar*. Cada árbol, para un perro, es como el diario que lee Pablo todos los días. Si olfateás cada árbol te enterás de lo que les está pasando a todos los perros del barrio. Pero hay que ser cuidadoso. Así como no podés escribir encima de lo que está escrito porque no podrías seguir leyendo, no podés mear tanto en árboles que tienen demasiadas marcas. Sí, sí, sí... reconozco que soy muy obsesivo con eso. Tengo un par de árboles favoritos, que no puedo dejar de piyar. Luego, analizo. Si pasaron muchos por allí, prefiero obviarlos. Me da un poco de bronca no poder hacer pis muy seguido en el ceibo que está en la mitad de nuestro paseo habitual. Es que todo el mundo quiere mear ahí. Para qué desperdiciar un chorrito en el árbol de mayor circulación, si vas a pasar desapercibido.
Pablo también se cree que yo no hago pis en casa por educado. Bueno sí, en parte es así, pero no es sólo por eso. ¡Hay que hacer pis en todos lados del barrio! Que todos se enteren de que vos vivís ahí y en qué estado estás. Es una cuestión de respeto y sociabilidad.
Por eso, repito, no entiendo porqué los seres humanos gastan tanta tinta y no se dedican más a hacer pis por todos lados y a agudizar su atrofiado olfato. He dicho.

* Orinar.

martes, 15 de marzo de 2011

Pichín


Hola, diario. Hoy batí mi récord. Pude mear en el radio de tres manzanas sin que se me termine el pis. Es un arte que el perro va adquiriendo con el paso del tiempo. Estaba muy preocupado porque somos muchos perros en este barrio y si no te hacés respetar estás listo. Para eso, es necesario dejar tu marca de orin en cada rincón. Todo un arte. Respeto las meadas de las hembras, pero hay que tapar las de los machos. Para eso, hay que administrar muy bien el pis. Aunque no te hayan sacado a pasear en horas, hay que contenerse de largar todo en la primera meada. A su vez, hay que tratar de no agotar los riñones y que te resistan por lo menos entre 12 y 15 años. Es un trabajo minucioso. Casi una sinfonía renal. Pero es irrefrenable. A cada aroma a nuevo perro, una meada cortita. A cada olor a perro bravo y machote, un chorro con más fuerza. Si hay una señal de perra bonita, una meada más suave y artística. Ay... ¡cómo me gusta hacer pis! El piyar es la esencia del perro. Y nuestros mejores amigos en este menester son los árboles. Nos toleran todo tipo de descarga. Eso sí, tenés que tener mucho cuidado de los porteros y porteras. Odian que les piyes los árboles de sus casas. Los cuidan más que a sus nalgas. El peor enemigo del perro es el portero. Lo tengo muy claro. Peores que los chinos.
Desde hace tiempo me entretengo pensando en cuántas cuadras y esquinas soy capaz de dejar mi marca. Creo que ya tengo un territorio bastante amplio como para hacerme el guapo. Bueno, de todos modos, es un trabajo que no se termina nunca. La competencia es feroz. Pero mi pis también lo es.