UNA VIDA SIN UN PERRO, ES UN ERROR

"LA GRANDEZA DE UNA NACIÓN Y SU PROGRESO MORAL PUEDE SER JUZGADO POR LA FORMA EN QUE SUS ANIMALES SON TRATADOS."
Mahatma Gandhi

NO USES PIROTECNIA

NO USES PIROTECNIA
Por favor, no usen pirotecnia. Los "cuetes" nos asustan, nos hacen mucho mal a nuestros oídos, nos desorientan y son la causa de que muchos perros y gatos se pierdan entre diciembre y febrero. Lo mismo les ocurre a otros animales, como las aves. Pensá en nosotros y en los múltiples problemas que pueden causar los fuegos artificiales. NO USES PIROTECNIA. Gracias. PD: Ah... Ponele chapita con número de teléfono a tu perro. Para esta época hay muchos perros perdidos a causa de la pirotecnia, por favor, si ves alguno no sigas de largo, ayudalo a encontrar a su familia.
Mostrando entradas con la etiqueta Molina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Molina. Mostrar todas las entradas

jueves, 4 de noviembre de 2010

Molina ahora es Morgan


Hola, diario. Ayer vino a visitarnos nuestro amigo Alejandro con Molina. ¿Te acordás? El pibe ese que Pablo encontró y que estuvo pensionado en casa por unos días... Ahora tiene familia. Está muy feliz. Parece que le encanta estar panza arriba y que se la rasquen. Lo aprendió de mí. Parece que le encanta jugar con ositos de peluche. Lo aprendió de mí. Parece que le encanta subirse a la cama y dormir con las personas. Lo aprendió de mí. Parece que no tira con la correa cuando camina. Lo aprendió de mí. Pero parece que ya rompió tres pares de zapatillas. Eso no lo aprendió de mí.
Qué gracioso. Lo recuerdo cuando salíamos a hacer pis por el barrio. No sabía levantar la pata y meaba sentado. El pibe me comenzó a observar y a copiarme. Aprendió despacito. Al principio se caía y no podía mantener el equilibrio. El día en que pudo mear bien con la pata levantada tuve el impulso de aplaudirlo. Pero no soy foca y me mantuve indiferente. No vaya a ser cosa de que se creyera que éramos hermanos.
Alejandro nos mostró algunas fotos de Molina con sus hijos. Ahora no se llama más Molina. Le pusieron Morgan. Confieso que tiene un nombre con más personalidad.
Yo le tenía un poco de antipatía, pero la verdad es que me puso muy contento saber que con un poco de esfuerzo, sin mirar al costado, uno puede hacer feliz a alguien. Sólo hay que estar atentos.

viernes, 20 de agosto de 2010

Adoptado


Hola, diario. El tal Molina se fue. No lo aguantaba más. Ese afán gratuito de agradar y esa energía permanente me sacaba de quicio. Todo el tiempo quería jugar. ¿Sabés lo que es estar acostado descansando y que un chico esté todo el tiempo saltando a tu alrededor? Por favor, no estoy para eso. Además, se hacía el guardiancito. Alguien se arrimaba a la puerta y se ponía a ladrar como loco. ¡No te pagan como vigilancia, pibe! Además, se adueñó de un osito de goma que hace ruido al que siempre odié. Pablo me lo regaló un día para jugar al "andá a buscarlo" y nunca le di pelota. A él le encantaba. Obviamente se lo regalé. Lo peor de todo es que Pablo se había empezado a encariñar. Yo me daba cuenta que lo alzaba y le daba besitos. Lo hacía cuando yo no lo veía. El martes estuve todo el día sin hablarle por eso. Además, a la hora de desayunar, cortaba un pedacito de medialuna y me lo daba a mí, y después le daba otro a él. Psss...
El sábado hicimos casting de dueños. Vinieron muchos amigos nuestros a casa. Molina hizo bien su papel y fue carismático con algunos. Hubo dos o tres que casi se quebraron, pero finalmente no se decidieron. El muy tonto hizo papelones de chico. ¿Podés creer que se prendió de la pierna de varios? Inmaduro.
Pero llegó el día. Ayer, cuando se lo llevaron, vi que a Pablo le salía mucha agua de los ojos. Lo alzó y le dio muchos besitos y el pobre enano, cuando se iba, giraba la cabeza para mirarnos. Yo le decía: "Andá, andá que vas a ser feliz". Y creo que tengo razón. Se fue con una familia hermosa. Un amigo de Pablo, que tiene una compañera de vida, tres hijos y un gato. Si le agarran ganas de jugar, va a tener seis opciones para hacerlo.
Aquí quedó su olor. Y hoy cuando lo sentía, me puse a pensar en cómo la vida te puede sorprender. De pronto, estás con el hocico metido en la basura y la providencia te coloca, por arte del corazón, con el hocico en un manjar. Es un golpe de suerte, sí. A algunos les llega y a otros no. Él estaba relajado, inocente, caminando la vida, distraído. Y la suerte lo atrapó. A mí me pasó algo similar. Tal vez haya que relajarse. Ya sé, ya sé... No es fácil

viernes, 13 de agosto de 2010

Molina


Y seguimos con el perrito huérfano en casa. Por suerte, Pablo le pone límites a este chico. Por ejemplo, no lo deja subir a la cama. Y está muy bien. Ahora se le está yendo la vergüenza. ¿Podés creer que lo adora a Pablo? Hasta lo abrazó. Lo vi y no lo podía creer. Yo no le hablo. A ninguno de los dos. ¿Sabés por qué? Pablo le puso nombre. Estamos en problemas. Resulta que el enano este se llama Molina. No sé por qué le puso un nombre tan extraño. Yo lo estuve oliendo y vino fallado. Tiene un solo huevo y hace pis sentado. Por eso debe ser que es tan menudito y chiquito. Salimos a caminar a la calle y tiembla de frío. Cuando entramos a casa, queda sumido en un éxtasis del que no puede parar. Corre por todos lados y salta como un canguro. Pobre pibe... Tiene una felicidad impresionante. Y no tiene idea de que ESTE NO ES SU HOGAR. Es un inquilino. De todos modos, te cuento esto y me enternece verlo ahí sentadito en mi puf favorito, abrazado a Osito 2, que ya no tiene cabeza. Anda por todos lados con Osito 2 entre los dientes. Es una criatura. Lo que me sacó de quicio es que en plena noche, el Molina este, sigilosamente, se subió a la cama. Yo no sabía qué hacer. Si gruñía o ladraba, Pablo se iba a despertar. El muy pillo, me miró de reojo y se acostó hecho un bollito, en las piernas de Pablo. Él duerme como un tronco y nunca se enteró. Así estuvo horas. Después, se estiró todo y quedó con la panza pegada en las patas de Pablo. Yo no pegué un ojo. Me quedé en vigilia porque no podía creer la desfachatez de este pibe. A la mañana, apenas sonó el despertador, levantó la cabeza con cara de "yo no fui" y se bajó de la cama con la cola entre las patas. Aunque lo odio, hay algo en él que me provoca ternura. Cuando lo acarician o le hablan, cierra los ojos. Un romántico. Creo que cuando lo adopten, voy a regalarle a Osito 2 para que se lleve un buen recuerdo. Pero espero que lo adopten pronto. ¿Escuchaste, diario?