UNA VIDA SIN UN PERRO, ES UN ERROR

"LA GRANDEZA DE UNA NACIÓN Y SU PROGRESO MORAL PUEDE SER JUZGADO POR LA FORMA EN QUE SUS ANIMALES SON TRATADOS."
Mahatma Gandhi

NO USES PIROTECNIA

NO USES PIROTECNIA
Por favor, no usen pirotecnia. Los "cuetes" nos asustan, nos hacen mucho mal a nuestros oídos, nos desorientan y son la causa de que muchos perros y gatos se pierdan entre diciembre y febrero. Lo mismo les ocurre a otros animales, como las aves. Pensá en nosotros y en los múltiples problemas que pueden causar los fuegos artificiales. NO USES PIROTECNIA. Gracias. PD: Ah... Ponele chapita con número de teléfono a tu perro. Para esta época hay muchos perros perdidos a causa de la pirotecnia, por favor, si ves alguno no sigas de largo, ayudalo a encontrar a su familia.
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miércoles, 9 de junio de 2010

Ups...


Hola, diario. Se armó quilombo*. Ayer, cuando salíamos de casa, sin querer, me crucé con el señor Yankilevich y casi lo hago caer. Me quiso patear y Pablo le gritó. También le pidió disculpas, pero lo miró tan fuerte que creí que lo mordería. Y sí, soy un torpe. Caminé un rato con la cola entre las patas, pero después me olvidé del mal episodio... Hasta que, a la tarde, llegó una nota a casa. Pablo me la leyó. Era algo así como una denuncia que Yankilevich hizo al consorcio. Pedía que me saquen con correa y bozal. ¡¿Qué soy: Hannibal Lecter?! Prometí andar con mayor cuidado, pero no quiero que me pongan esa jaula de dientes espantosa. Pablo fue a hablar con los Yankilevich y me llevó con él. Sólo tocó el timbre, le dio la nota y le dijo: "Vamos a usar la correa. Pero bozal deberían usar ustedes, porque son mucho más peligrosos que mi perro". ¡Tomá! Me puse contento y tranquilo de que no se hubieran mordido.
Digo yo: Estos tipos como Yankilevich... ¿no tendrán otra cosa que hacer, además de molestar a los demás? Para mí que toda su vida deben haber tratado mal a todos los que se les cruzaron por el camino. Y lamento por los que hayan estado bajo su mando, que deben haber sido muchos porque es muy rico. Es la historia de siempre.
Bueno, los perros no podemos hablar mucho de eso porque siempre en los grupos hay un mandocito que se hace llamar Alfa y tiene a todo el resto cagando. Igual... Yankilevich, lo que menos tiene es de Alfa. Pablo dice otra cosa: "Garca".

* Lío

sábado, 8 de mayo de 2010

Acusaciones falsas


Hola, diario. Estoy decepcionado de la sociedad. Te cuento porqué. En el edificio donde vivimos ahora hay gente muy paqueta, pero bastante maleducada porque no saludan o te sueltan la puerta en la cara. Siempre lo comentamos con Pablo y el señor de seguridad de la entrada, que me cae simpatiquísimo. En el edificio hay pocos perros. Sólo yo, un golden y un cocker hiperquinético. Hay un viejo choto que odia a los perros. Cuando me vio por primera vez empezó a quejarse. Se llama Don Yankilevich. La esposa es otra vieja con cara de mala mala mala. Cuando me ve en el patio, desde su balcón, siempre me tira algo. Casi siempre son puñados de tierra de sus macetas. Yo me divierto esquivándolos. Nunca la emboca. Ni siquiera le ladro, porque esa gente no merece ni que le ladren. Un día, tocaron el timbre y el portero le dijo a Pablo: “El señor Yankilevich pide que tu perro salga con bozal y correa”. Diario, no puedo reproducir lo que dijo Pablo. Por suerte no me pusieron bozal y vivo con un rebelde. Un día, la esposa del viejo, que se llama Doña Sara, lo miró mal a Pablo y le dijo: “¡Usted tiene que ponerle bozal a su perro porque es peligroso y ladra todo el día!”. ¡Mentirosa! No soy ni peligroso ni ladro nunca. Pablo le dijo: “Los peligrosos son ustedes. Pónganse bozal ustedes”.

Pero el viejo malvado insistió. Otro día, vino el portero (un chupamedias que se llama Alejandro) a tocar el timbre. Cuando Pablo abrió la puerta escuché que el tipo le dijo: “Don Yankilevich insiste que tu perro no para de ladrar”. Efectivamente, se escuchaba ladrar al cocker del quinto piso. Pablo abrió la puerta de par en par para que el chupamedias me vea que estaba calladito, como un señor perro. “Como verás, no es él quien ladra”, dijo Pablo. “A menos que sea ventrílocuo”. Yo me moría de risa. Ahí el chupamedias se convenció de que los viejos malos mentían y nunca más nos molestó. Aunque Sara me sigue tirando cosas. Tendré que seguir conviviendo con estos vecinos molestos y rabiosos. Digo yo: ¿no tendrán otra cosa en qué ocuparse algunas personas en lugar de difamar a otros?