
Hola, diario. Hoy, la chica del bulldog con pintitas me dijo que era un asqueroso cuando me acerqué a olfatearle el culo a su perro. Me quedé mirándola, desconcertado por su actitud. Levantó el dedito y me repitió una y otra vez: "Asqueroso, asqueroso, eso no se hace". Nos miramos con el bulldog comprendiéndonos, me di media vuelta y salí de su radio intolerante.
Ya sé... ya sé... Soy observador, no me lo digas. Pablo cuando se saluda con alguien no le huele la cola. Es una actitud que los humanos no tienen y aún no entiendo por qué. Se enterarían de muchas cosas sobre sus congéneres si se olieran un poco más. Pero bueno, tienen sus narices atrofiadas. Nosotros, los perros, nos saludamos así y en dos segundos de olfateada tenemos el curriculum completo del otro. Claro que yo no soy de esos perros a los que les gusta saludar a todos sus congéneres. Es que, como te dije varias veces, no estoy muy seguro de si soy un perro o un humano dentro de un perro.
Por eso, no me pinta ni ahí ir a olfatearle el culo a un rottwailer, a un pit-bull o a un pastor alemán... mucho menos a un dogo. Tu nariz puede acabar entre sus dientes. Yo respeto los gustos de todo el mundo, pero tampoco me da mucho interés averiguar el curriculum de los machos. Bueno, sí, alguno que otro puede ser... pero prefiero enterarme de la vida de las chicas del barrio. Y sólo me basta con oler un poquito sus nalgas. Y así soy capaz de mantener una conversación durante un rato. Yo la huelo, ella me huele, yo la huelo, ella me huele... y damos un poco de vueltas en círculo. Si nos caemos bien, corremos un poco alrededor de nuestros amigos humanos.
Soy Aries y a nosotros no nos gusta andar haciendo amistad con todo el planeta.
Hay muchos perros a los que les encanta ir a saludar a todos sus congéneres. Son capaces de cruzar la calle para saludar a alguno. Macho o hembra. Son los "saludadores". Sus rabos se mueven más que sus patas. Pierden mucho el tiempo. En lugar de hacer pis o tratar de encontrar un buen hueso detrás de un árbol, se ocupan de hacer sociales con todos los demás perros del planeta. Está bien, pero no me va. Ya soy un señor grande y selecciono un poco más mis amistades. Soy un perro solitario. Pablo y yo somos suficientes. Claro... a él no necesito olerlo, con sólo mirarlo a los ojos ya sé qué hizo, qué va a hacer y qué piensa.
De todos modos, cómo olvidar esas olfateadas que nos dábamos con Morenita. A veces cierro los ojos y la imagino saltando y corriendo de esquina a esquina, como lo hacíamos siempre. Señora: ¡No soy asqueroso por olerle el culo a su perro! Soy educado. Usted nunca saludó a Pablo ni con su voz, ni con su nariz.
:) La Vaini no deja que cualquiera la huela, sólo a algunos los deja conocer su intimidad jaja :)
ResponderEliminarPaula y Vainilla
¡Que bueno que regresaste! Eres genial y tu amo tantito más por amarte tanto.
ResponderEliminar:D
Muy bien Francis!!! la dueña del otro perro tendra perro pero no sabe nada de nada al respecto. Y con Nèstor como haces? lo olfateas tambièn?, tene cuidado que los felinos si andan en un mal dìa usan las uñas!!!!
ResponderEliminarBesitos. Alejandra