Hola, diario. Estoy chocho. Vuelvo a confirmar que todos podemos tener un gran golpe de suerte. Si Nelson aquel día no hubiera encontrado a Pérez en la basura, hoy sería abono de yuyos. Pero lo trajo a casa, lo cuidamos unos días y hoy tiene una familia. Vive con Sole y Jota, dos amigos de Pablo. Lo mejor de todo es que parece que salió de esa pecera en la que vivía, con su ruedita pedorra y ahora tiene un parque de diversiones propio. Escuché también que Sole y Jota le permiten pasear sueltita por la mesada de la cocina, sin intenciones de comérsela. Ah... estoy hablando en femenino porque llevaron a Pérez al veterinario y, cuando lo revisó, se dio cuenta de que no podía llamarse así. Ahora su nombre es Pereza. Es una... ¿hamstera? Bueno, la cosa es que de casi ratón pasó a ser casi ratona. De ser casi basura pasó a vivir en una casa de lujo.
Chicos, cuando pierdan la esperanza recuerden: siempre podemos tener un golpe de suerte que cambie nuestras vidas. Yo también lo tuve.
que hermosa la casa de Pereza, tengo los ojitos vidriosos, demasiado lindo todo lo que hacen chicos, nosotros en mi casa también tuvimos un golpe de suerte al encontrarnos con la Vainilla, ahora todos vivimos re felices juntos :)
ResponderEliminarbesos!!
Paula Y Vainilla
Hola Francisco!!! esperemos que Perez (ahora Pereza) no se agrande por haberse ido a vivir a una mansión. Que bonito está en su nueva casita que suerte a tenido gracias a los cuidados de todos ustedes.
ResponderEliminarBesitos. Alejandra