UNA VIDA SIN UN PERRO, ES UN ERROR

"LA GRANDEZA DE UNA NACIÓN Y SU PROGRESO MORAL PUEDE SER JUZGADO POR LA FORMA EN QUE SUS ANIMALES SON TRATADOS."
Mahatma Gandhi

NO USES PIROTECNIA

NO USES PIROTECNIA
Por favor, no usen pirotecnia. Los "cuetes" nos asustan, nos hacen mucho mal a nuestros oídos, nos desorientan y son la causa de que muchos perros y gatos se pierdan entre diciembre y febrero. Lo mismo les ocurre a otros animales, como las aves. Pensá en nosotros y en los múltiples problemas que pueden causar los fuegos artificiales. NO USES PIROTECNIA. Gracias. PD: Ah... Ponele chapita con número de teléfono a tu perro. Para esta época hay muchos perros perdidos a causa de la pirotecnia, por favor, si ves alguno no sigas de largo, ayudalo a encontrar a su familia.
Mostrando entradas con la etiqueta Pulgas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pulgas. Mostrar todas las entradas

domingo, 21 de noviembre de 2010

Matanza de pulgas


Hola, diario. Hoy vino Pablo con refuerzos para sacarme a los invasores de encima. Te confieso que es torturante. Te ponen una pipeta con un líquido espantoso, ácido, en distintos puntos del lomo. Justo allí donde no te lo podés sacar. A medida que ese líquido empieza a penetrar tu piel, sentís como una mezcla de ardor y picazón que te hace ir inquieto de un lado a otro de la casa, sin rumbo, propósito o destino. En unas 24 horas se hace efectivo y todas esas desgraciadas empiezan a morir de a poco. Siento cómo se van cayendo y van dejando de existir. Las imagino gritando, revolcando y sin fuerzas como para salir corriendo a invadir a otro perro.

Ya te conté alguna vez. Apenas Pablo menciona la palabra "pulguitas", así como en un tono muy infantil... yo me desespero. Pero porque me dan ganas de decirle: "¡Sí, pulguitas, tengo pulguitas! ¿Por qué te pensás que me rasco todo el tiempo?". Y cuando aparece con la pipeta salvadora, me dice: "¿Vamos a matar a las pulguitas?". Y ahí entro en desesperación porque, felizmente, sé que esas guachas van a morir pronto, pero también porque el proceso te genera un cosquilleo para nada placentero.

Como recuerdo, hoy me quedaron dos enormes ronchas en mi pancita y otra en mi pata. Un disgusto con final más o menos feliz.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Estoy habitado


Hola, diario. Hay seres que caminan por mi cuerpo. Todo el tiempo. No solamente puedo sentirlos, puedo oírlos. Son seres vivos, muy vivos. Tan vivos que, cuando comienzo a rascarme, se mueven hacia otro flanco donde no puedo llegar con mi pata. Confieso que hay momentos en los que la desesperación me sorprende e intento acabar con ellos a los mordiscos. Pero termino mordiéndome a mí mismo y embadurnando mi pelaje con mi propia saliva.
Quiero identificar por donde vienen, adónde se instalan. Pero no lo logro. Sólo los siento. Hasta tengo la sensación de que juegan, hablan, hacen el amor, sobre mí, en mí, entre mi siempre ponderado pelaje. Pero sobre todo, comen. ¿Y sabés qué, diario? Creo que me comen a mí. Ya me di cuenta de que tengo picaduras. Esos seres te chupan la sangre.
Estoy precupado, diario. Tengo miedo de quedar consumido a un felpudo sin tripas si esto sigue así. Porque viste que los depredadores comienzan por la sangre y siguen por las tripas. Y, mientras tanto, hacen que te olvides de tu corazón. Por lo tanto, no te das cuenta y estás subordinado a ellos, sos una víctima, se volvieron ocupas de vos. Es difícil zafar de ellos, pero pienso que se puede. Lo que pasa es que a veces no te llegan las patas para rascatarte justo en el lugar donde te lastiman. Pero debe haber alguna fórmula. Alguien tiene que aparecer para ayudarte y liberarte de esos seres que intentan construir ciudades en vos mismo. ¡¡¡Me colonizaron, diario!!! ¡¡Soy multitudes, diario!! Estoy frito.