*Robarte
Mostrando entradas con la etiqueta Restos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Restos. Mostrar todas las entradas
sábado, 23 de abril de 2011
Restos
Hola, diario. Si supieras lo difícil que es, a veces, poder afanarte* un pedazo de comida te sacarías de la cabeza esa idea de haber deseado ser perro (porque después de leerme a mí, seguramente te habrá pasado eso). Puede resultar indignante. Yo soy capaz de entregar el alma por un bocadito de comida humana. Para qué negarlo. Por un pan soy capaz de traerte las pantuflas cuando las necesites y por un pedacito de hamburguesa, me agarro la correa con los dientes y me paseo solo. El dictador en ese aspecto es Pablo. No le gusta nada que coma lo que sobra de la mesa. Por eso me gusta tanto cuando vamos a visitar a Fina o al resto de la familia. Cuando Pablo no mira, ellos comparten pedacitos de su comida durante la cena, o me permiten robar lo que sea. No siempre es fácil, pero ese trabajo de estirar el pescuezo lo máximo posible para alcanzar lo inalcanzable, tiene un resultado maravilloso. Y lo ves en tu paladar.
Etiquetas:
Diario de un perro,
Diario de un perro sabio,
Pablo,
Restos
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
