UNA VIDA SIN UN PERRO, ES UN ERROR

"LA GRANDEZA DE UNA NACIÓN Y SU PROGRESO MORAL PUEDE SER JUZGADO POR LA FORMA EN QUE SUS ANIMALES SON TRATADOS."
Mahatma Gandhi

NO USES PIROTECNIA

NO USES PIROTECNIA
Por favor, no usen pirotecnia. Los "cuetes" nos asustan, nos hacen mucho mal a nuestros oídos, nos desorientan y son la causa de que muchos perros y gatos se pierdan entre diciembre y febrero. Lo mismo les ocurre a otros animales, como las aves. Pensá en nosotros y en los múltiples problemas que pueden causar los fuegos artificiales. NO USES PIROTECNIA. Gracias. PD: Ah... Ponele chapita con número de teléfono a tu perro. Para esta época hay muchos perros perdidos a causa de la pirotecnia, por favor, si ves alguno no sigas de largo, ayudalo a encontrar a su familia.
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martes, 2 de febrero de 2010

Colchón


Hola, diario. Ayer fuimos a comprar un nuevo colchón. Me sentí culpable. Pablo no pagó con esos papelitos que entrega siempre, sino con una tarjeta de plástico duro. Eso me hace intuir que mi travesura salió cara. La cosa es que fuimos con su amigo Christian (el rubiecito simpático que me rasca la panza) a buscarlo. Me encantó la caminata. Iban ellos dos cargando el colchón, sudados, y yo controlando todo a su lado. Estuvo buenísimo porque todo el mundo nos miraba. Y me encanta que me miren... para qué negarlo.
El colchón es más duro que el otro y está hecho con distintos materiales. No creo que sea fácil de romper. Igual, ni pensarlo. Pablo me dejó probarlo.
A la noche, dormimos tan plácidamente sobre la cama nueva y con el soplido de ese monstruo extraño al que le llaman ventilador.
Moraleja: no hay que romper el lugar donde se reposa, por más bronca que tengas.

lunes, 18 de enero de 2010

Bronca


Hola, diario. ¡Hice un quilombo*! Te tiro el titular: "Rompí el colchón". Y sí... dejame de hinchar... ¡Hace como quince días que Pablo se fue! Yo lo estoy pasando bien, Fina y Raúl me dan todo lo que necesito y más, pero los perros no nacimos para vivir solos en un departamento de dos ambientes. Ayer extrañé a Pablo más que nunca. Pensé en sus olores, en el sonido de su voz, en el cronograma de actividades que diariamente teníamos... Y no resistí. Como no puedo gritar, ni dar puñetazos en la pared, se me ocurrió hacer pomada el colchón. Me subí a la cama y, con toda la furia, le saqué las sábanas y comencé a hacer trizas toda una de las esquinas del colchón. Después me arrepentí, pero ya era tarde. Toda la habitación estaba alfombrada de los restos del lugar donde dormíamos todas las noches.
Cuando llegaron Fina y Raúl para hacerme compañía se armó la podrida*. Nunca me habían gritado los abuelos. Me retaron muchísimo. Tanto que me asusté y me quedé en un rincón observando cómo limpiaban toda la habitación y trataban de disimular con las sábanas el pedazo de colchón que faltaba. Luego, me quedé escondido un buen rato en el baño, hasta que se les pasara el enojo.
Pero bueno... ¡tanto espamento! Si todavía sirve... Yo dormí en el medio de la cama y no notás que le falta una parte.
Yo también tengo derecho a expresarme. Y si el otro se va quince días a estar tirado panza arriba bajo el sol y me deja a merced del verano porteño, se lo tengo que hacer notar. Así no lo vuelve a hacer. He dicho.

* Lío.