UNA VIDA SIN UN PERRO, ES UN ERROR

"LA GRANDEZA DE UNA NACIÓN Y SU PROGRESO MORAL PUEDE SER JUZGADO POR LA FORMA EN QUE SUS ANIMALES SON TRATADOS."
Mahatma Gandhi

NO USES PIROTECNIA

NO USES PIROTECNIA
Por favor, no usen pirotecnia. Los "cuetes" nos asustan, nos hacen mucho mal a nuestros oídos, nos desorientan y son la causa de que muchos perros y gatos se pierdan entre diciembre y febrero. Lo mismo les ocurre a otros animales, como las aves. Pensá en nosotros y en los múltiples problemas que pueden causar los fuegos artificiales. NO USES PIROTECNIA. Gracias. PD: Ah... Ponele chapita con número de teléfono a tu perro. Para esta época hay muchos perros perdidos a causa de la pirotecnia, por favor, si ves alguno no sigas de largo, ayudalo a encontrar a su familia.
Mostrando entradas con la etiqueta Osito. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Osito. Mostrar todas las entradas

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Extrañar


Hola, diario. Disculpame la ausencia, pero estoy ocupado extrañando a Pablo. Hace unos días me levanté medio bajoneado, pero noté que Pablo estaba contento. Me cantó esas canciones tan bobas pero tan mías, me hizo bailar en dos patas y me bañó. Cuando terminó de hacer todo eso, sacó desde arriba del placard, la valija* más grande. Ahí supe qué pasaría en las siguientes horas. Se iría de viaje. Observé con cierta tristeza cómo iba introduciendo en la valija, una a una, varias prendas de vestir y cosas de utilidad cotidiana como el cepillo de dientes o la afeitadora.
Llegó el momento y, muy impune, con su valija en mano, se agachó para abrazarme. Ahí me quebré, diario, me quebré. No puedo superar este tipo de situaciones que se repiten más de una vez al año. Pensé en hablar con él al respecto a su regreso. Al principio le gruñí y le dije: "No, no me toques". Pero enseguida, empecé a lloriquear (juro que no me pude contener) y dejé que me abrace fuerte y me diga: "Ya vuelvo", como si no supiera que va a tardar unos días.
Lloré un buen rato cuando se fue.
Ahora me ocupo de extrañarlo. Es una sensación tan triste como hermosa. Tu espera tiene una respuesta, que es el regreso. Y no importa cuánto se demore ese regreso, tu espera será un aquelarre de sensaciones. Vas a sentir una cosquilla permanente en el alma que te recordará tu rol de "esperador". También vas a sentir bocanadas de suspiros que, sin saber cómo, se escurrirán de tu corazón con intensidad, decisión y desparpajo. Sentirás que no tenés ganas de ocuparte demasiado en jugar o andar saltando por la casa porque tu trabajo es esperar. Y eso hace que en tu mente esté un solo rostro: el del ser humano que te tocó en esta vida. Y creo que si me hubieran dado la opción de elegir, entre muchísimas muchísimas personas, seguramente habría elegido a Pablo. Pero con soberbia de perro te voy a decir algo, diario: Pablo me escogió a mí entre muchísimos perros. Y creo que está feliz. Y que también me extraña. Aunque intuyo que no es un "esperador" como yo, sé que es un gran extrañador. Prontito llegará, abrirá sus brazos, me abrazará, me rascará la panza y sacará de su valija una pelota o un Osito 8. Y yo volveré a ser feliz plenamente.


* Maleta.

sábado, 10 de abril de 2010

Telepatía



Al final, mi presentimiento no era irreal. Llegó justo cuando me disponía a destripar a Bob Esponja. Como siempre, pensaba recibirlo con indiferencia, como lo haría Zsá Zsá, pero soy un idiota, no pude. No me puedo contener. Lo siento cerca de la puerta y ya mi cola se vuelve incontrolable. Apenas escucho el ruidito de las llaves, me yergo y mis orejas se convierten en radares. Y ni te cuento cuando entra a casa. Primero avanzo sumiso, con la cola entre las patas, poniéndole la mirada más lastimosa que me sale, para golpearle el corazón. Pero de inmediato, me convierto en canguro y no paro de saltar y darle besitos. Después lo huelo exhaustivamente para asegurarme de que no haya intentado cambiarme por otro perro. Y luego, me vuelvo obsesivo e interesado. Siempre me trae regalos cuando regresa, así que no puedo contenerme y, por todos los medios, trato de abrir esa enorme valija* que trae. Es complicado y tengo que esperar a que él decida cuándo la abrirá. Cuando eso sucede, meto mi hocico hasta el fondo, hasta poder encontrar “mi” regalo. Esta vez me trajo un pingüino. Me encantó. No sé adónde habrá ido que me trajo un animal tan extraño. Me vino bien porque Chanchito ya está muerto (lo rompimos jugando) y Osito 2 está medio cachuzo. Jugamos un rato y, cuando estuve exhausto, me quedé contemplando a Pablo, con mi pingüino abrazado.

También pensé en esa sensación fuerte que tengo cuando está por venir. Nunca me equivoco. Creo que con mi mejor amigo ya logramos telepatía. Puedo sentir su energía cuando está por venir. Y su presencia se hace cada vez más fuerte en mi alma y mi cabeza cuando está cerca. Y te aseguro, diario, que no es mi superolfato. No logro oler tan lejos. Sino, los perros no nos perderíamos tan fácilmente. Es energía, magnetismo, telepatía... No sé cómo llamarle. Voy a investigar sobre el tema. Me apasiona saber cómo he logrado una conexión tan fuerte con un ser tan primitivo y adorable a la vez, como el ser humano. Nunca los perros podremos emanciparnos de ellos. Inevitable amarlos. Es nuestra naturaleza.


* Maleta.

sábado, 23 de enero de 2010

Hijos


Hola, diario. Anoche salimos a pasear con Pablo y me encontré con Morena. Hace mucho que no nos veíamos, aunque cuando pasaba por la puerta de su casa, sabía más o menos qué estaba haciendo y cómo estaba debido a su olor. La vi, ahí paradita, con su amiga humana y me quedé atónito. Aunque sólo por la presencia de su olfato hubiera sabido de lo avanzado de su embarazo, fue un shock emocional haberla visto. Ahí quietita, con su panza enorme que debía tener por lo menos ocho cachorros dentro. Corrí hacia ella pero me detuve a un metro. Con mi cola que no podía parar de moverse de un lado a otro, mi cabeza erguida y mis orejas atentas. Nos miramos serios. No supe bien qué hacer. Tenía ganas de volver a invitarla a correr sin parar a lo largo de la cuadra, de saltar y revolcarnos en la vereda hasta descomponernos de risa. Aunque supe muy bien que no se podía. Entonces me acerqué, sólo con la intención de darle un beso. Pero me gruñó.
El pecho se me sacudió. No podía ser un cambio tan abrupto en su personalidad. ¿Cómo se puede pasar de un "te quiero" pasional a un "mantenete alejado"?
Tanto Pablo como Marcela, su amiga humana, le hablaron. Creo que la hicieron recapacitar. Pablo, como buen hermano, me abrazó fuerte. Pero de pronto, Morena se acercó a mí. Lentamente, cansada y resignada. Y me dio un besito tenue, pero sincero y melancólico, en mi hocico. Me volvió el alma al cuerpo. Le devolví el cariño y dejó que la huela por todos lados. Tenía curiosidad por saber cuántos chicos tenía dentro y de qué sexo eran. Me di cuenta de que sólo faltaban días... horas... para que nazcan.
Nos quedamos un rato largo hablando con nuestra mirada y le ofrecí todo mi corazón para lo que necesitase. Es una madre soltera (porque el muy turro que hizo eso nunca más apareció) y no podrá con todos esos críos. Creo que está resignada. No me dijo ni que sí, ni que no. Nos despedimos con mucho cariño. Con un amor transformado. Y me quedé pensando y meditando toda la noche en eso de engendrar. Nunca podré hacerlo. Ya lo sé. ¿Será justo? ¿Por qué habrá tenido que ser así? Me abracé a Osito y a Chanchito y me dormí. Soñé cómo serían mis cachorritos. Seguramente parecidos a los que tendrá Morena.