UNA VIDA SIN UN PERRO, ES UN ERROR

"LA GRANDEZA DE UNA NACIÓN Y SU PROGRESO MORAL PUEDE SER JUZGADO POR LA FORMA EN QUE SUS ANIMALES SON TRATADOS."
Mahatma Gandhi

NO USES PIROTECNIA

NO USES PIROTECNIA
Por favor, no usen pirotecnia. Los "cuetes" nos asustan, nos hacen mucho mal a nuestros oídos, nos desorientan y son la causa de que muchos perros y gatos se pierdan entre diciembre y febrero. Lo mismo les ocurre a otros animales, como las aves. Pensá en nosotros y en los múltiples problemas que pueden causar los fuegos artificiales. NO USES PIROTECNIA. Gracias. PD: Ah... Ponele chapita con número de teléfono a tu perro. Para esta época hay muchos perros perdidos a causa de la pirotecnia, por favor, si ves alguno no sigas de largo, ayudalo a encontrar a su familia.

sábado, 2 de enero de 2010

Piscina


Hola, diario. Ayer viví uno de los días más divertidos de mi vida. Anteanoche estuvimos en casa charlando hasta tarde con dos amigos de Pablo: Fernando y Marita. Nos divertimos mucho. Sobre todo Fernando, me hace divertir bastante. Tiene la habilidad de comer o beber y, al mismo tiempo, arrojarme la pelota para que la busque. Llegado el momento, Pablo empezó a llenar su mochila con un poco de ropa suya y vi que también guardó mi correa y una pelota. Zas. "Nos vamos de viaje", pensé. Casi.
Los cuatro nos subimos al coche de Fernando y viajamos durante casi una hora. Nunca viajé tanto tiempo en auto y fue fantástico sacar la cabeza por la ventanilla y sentir el aire en la cara. Hasta jugué a atraparlo... la macana es que después me llené de peditos.
Bueno, parece que este chico Fernando vive lejos, así que llegamos a su casa, finalmente. Pre-cio-sa. Me encantaría vivir en una casa así. No tiene ascensor. Es sólo para él. Con un parque enorme, plantas, árboles y un pozo enorme, rectangular, lleno de agua, al que le llaman piscina.
Recorrí un poco el lugar y, por las dudas, dejé mi marca en varios sectores del parque. Del otro lado de la valla que separa la casa de Fernando con otra, advertí que había dos rottwailers. Los odio. No les tengo confianza. Son unos bravucones peligrosos. Uno de ellos se acercó, me vio y empezó a gruñirme. ¡Me dio una bronca! El colmo de la malaeducación. ¿Sabés qué hice? Lo meé. El urso no lo podía creer y yo me fui moviendo la cola, contento y muerto de risa.
Enseguida vi los preparativos para irnos a dormir. Me intranquilicé. De inmediato advertí que había una sola cama. ¿Adónde iba a dormir yo? No me gustó lo que idearon. Marita y Fernando dormirían en la cama grande y Pablo y yo en un colchón, en el suelo, al lado suyo. Pablo estuvo de acuerdo, pero yo no y se los hice saber. Quise subirme a la cama varias veces, pero no me dejaron. En un momento, Pablo me abrazó y se quedó dormido. Yo pensé: "Si querés dormir en el suelo, dormí vos, yo no". Así que, despacito, me subí a la cama sin que se den cuenta, y me escurrí entre Marita y Fernando. Me quedé dormido como ellos y sé que les provocaba calor, porque me creció el pelo y estoy peludo nuevamente. Como se movían bastante pensé que éramos muchos en una cama. Así que puse mis cuatro patas sobre la espalda de Fernando e hice palanca sobre el cuerpo de Marita, para sacarla de la cama. Pero no me salió bien. Cuando ya estaba a punto de caerse, pegó un grito: "¡¡¡Francisco!!!". Bueno, conclusión: me echaron de la cama y volví al piso, con Pablo. Pero creo que les causó gracia mi treta porque se rieron bastante. De todos modos, estuve como dos horas durmiendo con ellos y no se dieron cuenta.
Por la mañana, Pablo se despertó temprano. Los otros dos seguían apoliyando*. Se levantó y, como es debido, lo seguí. Fue directo al parque y me encantó la idea, pero, de pronto, noté que comenzó a tomar carrera hacia la piscina. ¡Dios! ¡No podía permitir que se suicide! ¡Tenía que ir detrás suyo a salvarlo! ¡Qué desesperación! Fue casi al mismo tiempo. Se zambulló en el agua y yo me tiré unos segundos después. Me asusté porque él llegó hasta el fondo de la piscina y yo quedé pataleando sobre la superficie. Pero no se murió. En pocos segundos, salió a la superficie conmigo y se descostilló de risa cuando me vio. Ahí me di cuenta de que no era peligroso ese lugar. Por el contrario, era super divertido. Nos quedamos chapoteando en el agua y cagándonos de risa. Creo que pensó que Fernando se iba a enojar, entonces salimos de la piscina y nos tiramos panza arriba, bajo el sol, a secarnos.
Pero cuando nuestros amigos se despertaron y me vieron todo empapado, me invitaron nuevamente a tirarme al agua. Diario, no sabés cómo me divertí. Adoro el agua. Me encanta. Por momentos, dudé y pensé si no sería una foca. Pero creo que no, el pescado no me gusta mucho. No quería salir del agua. Nadé de una punta a la otra de la piscina, una y mil veces. Ellos se cansaban y salían a tomar sol, pero yo me volvía a zambullir. Y, cada tanto, me sacudía el agua del cuerpo, cerca de la valla para salpicar a los rottwailers, que me miraban fastidiados y envidiosos.
Luego llegó más gente y, por suerte, a todos les caí simpático y jugaron conmigo. Así estuvimos todo el día, hasta que nos llevaron en el coche, de vuelta a nuestro departamento.
¡Cómo adoré la casa de Fernando! Creo que cada vez que lo vea, se reflejará en mi mente la palabra "piscina". En mi vida habrá un antes y un después de la piscina. Bueno, sí, soy un exagerado.
*Durmiendo.

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